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“Un mártir de la caridad y un obispo confesor de la fe”: Esteban Gumucio y su visión de San Óscar Romero

Hace 45 años, Monseñor Óscar Romero fue asesinado mientras celebraba la Eucaristía. Años antes de su canonización, el Padre Esteban Gumucio ya veía en él la marca de los santos y mártires. En una homilía de 1993, destacó su entrega radical a los más pobres y su valentía profética.

El 24 de marzo de 1980, Monseñor Óscar Romero fue asesinado en El Salvador mientras celebraba la misa. Su testimonio de vida y su compromiso con los más vulnerables lo convirtieron en un referente de la Iglesia en América Latina. En 1993, el Padre Esteban Gumucio sscc predicó una homilía en su honor, donde lo describió como “un mártir de la caridad y un obispo confesor de la fe”.

“El pueblo cristiano ve en él un mártir de la caridad”, afirmó el Padre Esteban. Pero su martirio no comenzó con su muerte, sino mucho antes, cuando decidió compartir “el martirio de su pueblo”. En sus palabras, Monseñor Romero no tuvo miedo de mirar el rostro de Cristo en los empobrecidos y perseguidos, y hacer suyas sus luchas:

“No tuvo miedo de ponerse a mirar dónde estaba su amado Señor: con hambre, empobrecido y desnudo, preso y marginado”.

Para el Padre Esteban, los mártires no son solo testigos del Evangelio, sino también signos de esperanza:

“Los mártires tienen vocación de huella, testifican a Cristo con tal fuerza que dejan marcada la senda con gotas de sangre”.

Años antes de ser declarado santo, ya Monseñor Romero era reconocido por el pueblo como un hombre de Dios, un “embajador de esperanzas”. Su vida y muerte siguen iluminando a quienes buscan justicia y paz en el mundo.

Hoy, al cumplirse 45 años de su martirio, las palabras del Padre Esteban resuenan con fuerza, recordándonos que los santos no solo pertenecen al pasado, sino que siguen evangelizando con su testimonio.